Para AMEVEA es un honor poder presentar ante la comunidad de especialistas en avicultura a sus nuevos asociados.
La proteína animal más consumida en el mundo corresponde al pollo de engorde, constituyéndose además en la fuente proteica de mayor crecimiento en el planeta debido a su costo relativamente bajo, su eficiencia productiva y su capacidad de adaptación a una amplia variedad de condiciones climáticas y niveles de humedad relativa.
minante, asociada a manifestaciones clínicas respiratorias, infertilidad, disminución en la producción y calidad de la cáscara, trastornos entéricos y nefropatías.La avicultura moderna ha evolucionado hacia sistemas altamente eficientes donde pequeñas variaciones en la fisiología intestinal pueden generar impactos significativos en la rentabilidad. En este contexto, la salud intestinal ha pasado de ser un concepto sanitario para convertirse en un eje productivo central, estrechamente relacionado con la eficiencia alimenticia y el desempeño zootécnico (Kogut & Arsenault, 2016; Apajalahti & Vienola, 2016). Hoy, entender la interacción entre microbiota, sistema inmune y dieta es fundamental para optimizar resultados productivos. No se trata únicamente de formular mejor, sino de asegurar que el animal pueda utilizar eficientemente los nutrientes disponibles (Oakley et al., 2014).
Las microalgas son microorganismos fotosintéticos que pueden contribuir con el 40-50% del oxígeno de la atmósfera y vivir en ambientes extremos tanto acuáticos como terrestres (Falkowski y Raven, 2013). Las microalgas, además de su condición de productores primarios, regulan el régimen gaseoso y tienen acción depuradora, por lo que son consideradas como uno de los indicadores más importantes de las alteraciones del medio marino (Barra et al., 2014). Es por esto que, al alterarse la composición de la comunidad de microalgas, como resultado del estrés ambiental, se modifica la estructura, función y productividad del sistema (Prosperi, 2000).
El primer caso de Hepatitis Por Cuerpos de Inclusión(HPCI) se reporto en EE UU en 1963 esta Patología Inmunosupresora se ha vuelto mas frecuente en todo el mundo y se caracteriza por afectar de manera devastadora la productividad de la industria avícola mundial [1].
El control de la humedad de la cama en los galpones avícolas depende de mantener un equilibrio entre el agua que consumen las aves y la humedad que el sistema de ventilación elimina. Aunque la cama parezca seca y el ambiente adecuado, la humedad puede acumularse rápidamente si la ventilación mínima no aumenta al mismo ritmo que el consumo de agua de las aves.
Con enorme gratitud, compromiso y sentido de responsabilidad, asumo la presidencia de la Junta Directiva de AMEVEA, una asociación que durante casi 58 años ha trabajado incansablemente por el fortalecimiento técnico, científico y humano del sector avícola colombiano.
Los pollos de engorde permanecen sobre la cama del galpón casi todo el ciclo productivo, por lo que mantenerla seca es una parte fundamental en las producciones avícolas y un factor muy influyente en el rendimiento de las aves. La sequedad de esta cama ayuda a controlar los niveles de amoniaco, mantiene un ambiente saludable y reduce la dermatitis en las almohadillas plantares y evita que la pechuga sufra lesiones que disminuyen la calidad de la canal comercial.
La Resistencia Antimicrobiana (RAM) representa uno de los mayores desafíos en la salud pública global, comprometiendo la eficacia de los tratamientos antibióticos y generando un impacto significativo en la medicina humana y veterinaria. Este fenómeno, mediado por elementos genéticos móviles como plásmidos, transposones e integrones, facilita la diseminación de genes de resistencia entre bacterias mediante transferencia horizontal, sin necesidad de replicación bacteriana y contribuye significativamente al fracaso terapéutico en infecciones (Fišarová et al., 2019).
La avicultura constituye uno de los sectores pecuarios de mayor dinamismo y relevancia en la seguridad alimentaria mundial, aportando más del 40 % de la proteína animal consumida globalmente (FAO, 2022). En Colombia, este sector representa un componente estratégico del PIB agropecuario: la Federación Nacional de Avicultores (FENAVI, 2024) reporta una producción anual de 1,8 millones de toneladas de carne de pollo y cerca de 18 mil millones de huevos, con un consumo per cápita estimado de 345 unidades por habitante.
