Introducción
La avicultura moderna ha evolucionado hacia sistemas altamente eficientes donde pequeñas variaciones en la fisiología intestinal pueden generar impactos significativos en la rentabilidad. En este contexto, la salud intestinal ha pasado de ser un concepto sanitario para convertirse en un eje productivo central, estrechamente relacionado con la eficiencia alimenticia y el desempeño zootécnico (Kogut & Arsenault, 2016; Apajalahti & Vienola, 2016).
Hoy, entender la interacción entre microbiota, sistema inmune y dieta es fundamental para optimizar resultados productivos. No se trata únicamente de formular mejor, sino de asegurar que el animal pueda utilizar eficientemente los nutrientes disponibles (Oakley et al., 2014).
En este aspecto, la microbiota intestinal en aves ejerciendo funciones claves en procesos como la fermentación de polisacáridos no amiláceos, la producción de ácidos grasos de cadena corta (volátiles) y la exclusión competitiva de patógenos mediante diferentes mecanismos de acción, específicos de cada microorganismo. Este ecosistema microbiano actúa como un verdadero órgano metabólico que influye directamente en la digestibilidad y utilización de nutrientes (Oakley et al., 2014; Apajalahti & Vienola, 2016).
La composición y funcionalidad de la microbiota están determinadas por múltiples factores, incluyendo la dieta, el ambiente y el manejo. Cualquier cambio en este equilibrio puede traducirse en pérdidas productivas significativas (Stanley et al., 2014).
En condiciones comerciales, las aves están expuestas constantemente a desafíos que generan una activación sostenida del sistema inmune. Esta inflamación subclínica implica un desvío de nutrientes hacia la respuesta inmune en lugar de la producción, lo que reduce la eficiencia alimenticia y el desempeño general de los animales (Kogut & Arsenault, 2016).
Además, la inflamación afecta la integridad intestinal, aumentando la permeabilidad, incrementando el riesgo de traslocación bacteriana y comprometiendo la absorción de nutrientes, lo que incrementa el impacto negativo en el desempeño productivo (Yang et al., 2009).
La eficiencia alimenticia está directamente relacionada con la capacidad del ave para digerir, absorber y utilizar los nutrientes, por lo tanto un intestino comprometido reduce la digestibilidad y favorece el crecimiento de bacterias oportunistas (Bedford & Cowieson, 2012). En este sentido, la salud intestinal se convierte en el principal determinante del rendimiento, incluso por encima de la formulación teórica de la dieta (Apajalahti & Vienola, 2016).
A nivel nutricional hoy en día existen diferentes estrategias de uso de aditivos funcionales que ayudan en el manejo de la salud e integridad intestinal, un ejemplo son las enzimas como fitasas y xilanasas, que desempeñan un papel clave en la reducción de sustratos no digeribles, control de factores anti nutricionales presentes en las materias primas de origen vegetal y en la mejora en digestibilidad de nutrientes, que en ocasiones se encuentran atrapados o encapsulados. Estas también ayudan a disminuir la viscosidad intestinal y limitan la proliferación de bacterias no deseadas (Bedford & Cowieson, 2012). En dietas basadas en maíz y soya, su uso permite liberar energía y mejorar la eficiencia digestiva, impactando directamente la conversión alimenticia (Cowieson, 2010).
Los probióticos, otra herramienta altamente utilizada, actúan modulando la microbiota intestinal mediante mecanismos como la producción de ácidos orgánicos, competencia por nutrientes y estimulación del sistema inmune. Sin embargo, su eficacia depende de la cepa utilizada y su capacidad de colonización (Yang et al., 2009; Zhang et al., 2016). Por ejemplo, especies como Clostridium butyricum han demostrado efectos positivos en la producción de butirato y en la mejora de la integridad intestinal, apoyando en el control de bacterias gram negativas como E.coli y Salmonella spp (Yang et al., 2012).
El uso de aditivos como ácidos orgánicos, butiratos protegidos y extractos de levadura contribuye a mejorar la integridad intestinal y reducir la inflamación subclínica. Estos aditivos actúan de manera complementaria a enzimas y probióticos (Yang et al., 2009). Adicionalmente, el manejo nutricional, incluyendo el control de proteína cruda y la calidad de materias primas, es determinante en la modulación del ecosistema intestinal (Apajalahti & Vienola, 2016).
El enfoque moderno en nutrición avícola se basa en la integración de múltiples herramientas para optimizar la salud intestinal. La combinación de enzimas, probióticos y estrategias nutricionales permite mejorar la eficiencia alimenticia y reducir la variabilidad productiva (Bedford & Cowieson, 2012). Este enfoque sistémico es clave para enfrentar los desafíos actuales de producción sin depender exclusivamente de antibióticos promotores de crecimiento (Kogut & Arsenault, 2016).
Como conclusión podemos decir que la salud intestinal es el principal determinante de la eficiencia productiva en aves modernas. La interacción entre microbiota, inflamación subclínica y nutrición define el desempeño real del animal, y entender y manejar este sistema de manera integrada permite transformar la nutrición en una herramienta estratégica para mejorar la rentabilidad.
Referencias
- Apajalahti, J., & Vienola, K. (2016). Interaction between chicken intestinal microbiota and protein digestion. Animal Feed Science and Technology, 221, 323–330.
- Bedford, M. R., & Cowieson, A. J. (2012). Exogenous enzymes and their effects on intestinal microbiology. Animal Feed Science and Technology, 173(1–2), 76–85.
- Cowieson, A. J. (2010). Strategic selection of exogenous enzymes for corn/soy-based poultry diets. Journal of Poultry Science, 47, 1–7.
- Kogut, M. H., & Arsenault, R. J. (2016). Gut health: The new paradigm in food animal production. Frontiers in Veterinary Science, 3, 71.
- Oakley, B. B., Lillehoj, H. S., Kogut, M. H., Kim, W. K., Maurer, J. J., Pedroso, A., Lee, M. D., Collett, S. R., Johnson, T. J., & Cox, N. A. (2014). The chicken gastrointestinal microbiome. FEMS Microbiology Letters, 360(2), 100–112.
- Stanley, D., Hughes, R. J., & Moore, R. J. (2014). Microbiota of the chicken gastrointestinal tract: Influence on health, productivity and disease. Applied Microbiology and Biotechnology, 98, 4301–4310.
- Yang, Y., Iji, P. A., & Choct, M. (2009). Dietary modulation of gut microflora in broiler chickens: A review of the role of six kinds of alternatives to in-feed antibiotics. World’s Poultry Science Journal, 65(1), 97–114.
- Yang, C. M., Cao, G. T., Ferket, P. R., Liu, T. T., Zhou, L., Zhang, L., Xiao, Y. P., Chen, A. G., & Liu, Y. P. (2012). Effects of probiotic, Clostridium butyricum, on growth performance, immune function, and cecal microflora in broiler chickens. Poultry Science, 91(9), 2121–2129.
Carlos Julio Cuello Ocampo DVM
Latin America Technical director Huvepharma NV
