La Resistencia Antimicrobiana (RAM) representa uno de los mayores desafíos en la salud pública global, comprometiendo la eficacia de los tratamientos antibióticos y generando un impacto significativo en la medicina humana y veterinaria. Este fenómeno, mediado por elementos genéticos móviles como plásmidos, transposones e integrones, facilita la diseminación de genes de resistencia entre bacterias mediante transferencia horizontal, sin necesidad de replicación bacteriana y contribuye significativamente al fracaso terapéutico en infecciones (Fišarová et al., 2019).
La avicultura constituye uno de los sectores pecuarios de mayor dinamismo y relevancia en la seguridad alimentaria mundial, aportando más del 40 % de la proteína animal consumida globalmente (FAO, 2022). En Colombia, este sector representa un componente estratégico del PIB agropecuario: la Federación Nacional de Avicultores (FENAVI, 2024) reporta una producción anual de 1,8 millones de toneladas de carne de pollo y cerca de 18 mil millones de huevos, con un consumo per cápita estimado de 345 unidades por habitante.
La industria mundial de producción de huevos se enfrenta a una creciente presión para equilibrar la productividad con el bienestar animal. Los métodos de cría intensiva han mejorado significativamente la productividad; sin embargo, los consumidores y los organismos reguladores exigen ahora estándares de bienestar animal más elevados en los sistemas de producción (Lozano-Villegas et al., 2025).
Mycoplasma spp. es una bacteria de la clase Mollicutes, que se caracteriza por no tener pared celular, poseer un genoma pequeño que codifica entre 500 y 1000 genes y un mínimo de organelas para sobrevivir, incluyendo una membrana plasmática, ribosomas y un genoma DNA circular de doble cadena (Bradbury, 2005; Gautier-Bouchardon, 2018). Se conocen un total de 25 especies de micoplasmas en aves de corral, dentro de los cuales Mycoplasma gallisepticum (Mg), M. synoviae (Ms), M. meleagridis (Mm) y M. iowae (Mi) son patogénicos.
En los sistemas modernos de producción avícola, la salud intestinal se ha convertido en un pilar clave para garantizar la sanidad, el bienestar y el rendimiento productivo de las aves. Un tracto gastrointestinal funcional no solo es esencial para una adecuada digestión y absorción de nutrientes, sino que también cumple un rol fundamental como barrera física, inmunológica y microbiológica frente a patógenos y toxinas del ambiente.
En los últimos años hemos tratado de entender las fases de la respuesta inmune, la patogénesis y la protección conferida por vacunas frente a los desafíos de Salmonella Enteritidis, pero debemos tener en cuenta que esa respuesta inmune depende del serotipo infectante y de la expresión genética del huésped. La Salmonella Enteritidis y la S. Typhimurium pueden infectar diversos hospedadores.
Bronquitis Infecciosa Aviar (BI) es una enfermedad sistémica, que se encuentra distribuída globalmente, afectando principalmente a pollos y gallinas, aunque ha sido descrita en otras especies como pavos y faisanes. Es ocasionada por el Virus de la Bronquitis Infecciosa Aviar (IBV), uno de los principales agentes asociados al Complejo Respiratorio Aviar, el cual infecta el sistema respiratorio, reproductivo y renal de las aves ocasionando alta morbilidad y una mortalidad variable asociada a cepas con tropismo por el tejido renal y la presentación de coinfecciones.
Cuando se trata de establecer los tiempos mínimos de funcionamiento de los ventiladores durante el tiempo frío, es importante tener en mente que uno de los objetivos primarios de la ventilación mínima es manejar los niveles de humedad del galpón.

