Antecedentes
El dolor se puede definir como una experiencia sensorial o emocional desagradable asociado a una lesión tisular real o presumida, la cual se manifiesta por cambios en el comportamiento y fisiología, la postura física de las aves (cojeras), disminución del consumo de alimento y agua, alteración de la producción de huevos, baja ganancia de peso, vocalizaciones con sonidos no correspondientes a la especie; alejamiento repentino o sensación de quietud o huída de la manada. El dolor no tratado puede causar estrés, afectar el bienestar animal y prolongar el tiempo de recuperación. Para prevenir el dolor en las aves podemos modificar los ambientes reduciendo los gases estresantes como: el amoníaco, el dióxido de carbono. También podemos disminuir la densidad poblacional; emplear ventiladores dentro de los galpones para disminuir la temperatura ambiental; y colocar cortinas laterales con colores agradables para las aves, según la etapa de producción, que pueden ser azules, en el caso de las aves que están en levante, y pueden ser rojo o negro en el caso de las reproductoras en la etapa de postura.
Debido a la restricción en el uso de los antibióticos promotores de crecimiento en los años noventa, especialmente en la Unión Europea, se inició la búsqueda de alternativas para controlar las enfermedades de tipo infeccioso, con énfasis en las aves más costosas como las abuelas y las reproductoras.
Es decir, se buscó preservar la genética y evitar el contagio con Salmonella y la Leucosis aviar; también se trabajó en herramientas empleadas para reemplazar los antibióticos promotores de crecimiento como lo fueron: probióticos a base generalmente de Lactobacillus y levaduras de Saccharomyces que compiten por el espacio para impedir el crecimiento de patógenos; el empleo de sustancias como ácidos orgánicos, aceites esenciales, fitobióticos, prebióticos, eubióticos , las vitaminas D y C, biotina, colina y varios minerales que intervienen en la producción de anticuerpos como el Zinc, Selenio y Cromo.
La nutrición aviar debe estar siempre enfocada en el desarrollo y el crecimiento celular (ganancia de peso), la salud, el manejo y el cambio del potencial genético de cada una de las aves. Es decir la nutrición presiona a la genética para que emplee modelos no lineales de medición considerando muchas interacciones entre las variables físicas como: reutilización de camas, temperatura, humedad relativa, tiempo de vacío sanitario; todo lo anterior para generar una dieta resultado de combinaciones complejas como lo requieren los sistemas robustos como el solvers.
Alistamiento y ambiente
Hoy el objetivo principal es reducir el número total de microorganismos presentes en los galpones para tener 5 días vacíos limpios, y de esta manera reducir la carga microbiana y disminuir la probabilidad de enfermedades entéricas y respiratorias. Las técnicas modernas de la reutilización de las camas han mejorado los procesos de fermentación, con lo cual se reduce la presentación de callos plantares que ocasionan malestar, dolor y reducción del consumo de alimento.
Calidad genética
La llamada heredabilidad inversa es cuando el mejoramiento de rendimiento se alcanza al máximo, pero la inmunidad disminuye y las aves se enferman más fácilmente; es decir, hay un excelente desempeño zootécnico, pero indirectamente se reduce la capacidad inmunogénica (Cheema et al., 2003). La selección intensiva produce la disminución de la variabilidad e incluye genes relacionados con la inmunidad como el MHC Complejo Mayor de Histocompatibilidad. Las aves modernas requieren ambientes limpios y controlados, vigilando las variables físicas como temperatura y humedad relativa para evitar enfermedades. Por tal motivo, la genética es el factor que más está presionando permanentemente la evolución de la nutrición avícola. El pollo ha aumentado el 30% de su peso en las últimas décadas prácticamente con el mismo consumo de alimento. Como el peso al momento del beneficio se alcanza más rápido, la nutrición desde el inicio no permite errores.
Sanidad
veterinaria preventiva, por lo que tenemos más conocimientos de las patologías y los agentes causantes de las enfermedades, incluyendo las variantes. También se han implementado medidas de bioseguridad más eficientes, mejorado el control ambiental y formulado programas robustos de vacunación. Los problemas sanitarios clásicos relacionados con la contaminación ambiental en el campo aparecen o se exacerban en las plantas de faenado, evidenciados en dermatitis, arañazos, deformidades óseas, callos plantares, condropatías que impactan el rendimiento zootécnico y elevan los costos de producción, específicamente en las plantas de beneficio.
El antiguo concepto de que la salud comienza o entra por la boca, da a entender la importancia de la nutrición para que haya un buen sistema inmunológico, producto de considerar un buen grupo de nutrientes: proteínas (aminoácidos), fibra (polisacáridos no amiláceos), minerales como el zinc, selenio y cromo, mas el resto de minerales trazas que participan en el control inflamatorio por afecciones como: Osteocondroplasia Bacteriana, onfalitis y enfermedades bacterianas y virales tanto de ponedoras como de pollo de engorde (Widerman et al., 2016).
Ambiente
El sistema productivo intensivo, la tecnología ambiental moderna en galpones con control ambiental automático han reducido la mortalidad, mejorado las uniformidades y calidad de los lotes de aves permitiendo el aumento de la densidad. Sin embargo, como las aves expulsan mucho calor, este se convierte en un estresor intestinal.
El calor excesivo actúa como un potente agente inmunosupresor estimulando la liberación de cortisol que afecta la composición de la mucosa intestinal, debilitando las uniones entre las células entéricas y aumentando la permeabilidad intestinal (conocida como leaky gut en inglés) que permite la entrada de toxinas, bacterias y otros agentes inmunosupresores al torrente sanguíneo, provocando una respuesta inflamatoria sistémica.
Otro desafío es el manejo de la calidad del aire en la primera semana de vida de las aves. La cama mal manejada en altas temperaturas ambientales promueve la permanencia del amoniaco que provoca parálisis de las cilias y destrucción del epitelio ciliado del aparato respiratorio, facilitando la entrada de patógenos que desafían permanentemente con respuestas inflamatorias, con el consumo de nutrientes adicionales y comprometiendo el comportamiento zootécnico.
Nutrición
La deposición muscular elevada aumenta significativamente las necesidades de proteína, así que actualmente las dietas son más concentradas y con relaciones de aminoácidos muy específicas, ya que no solamente utilizan estas proteínas para crecer, sino para tener una inmunidad robusta e infranqueable. Además de esto, las dietas desempeñan un papel central en el sostenimiento del equilibrio sanitario, ya que participan en la integridad de barreras físicas como epitelios, mucosas y producción de proteínas señalizadoras en el hígado, las cuales se caracterizan por su multiplicación rápida y localización en de células inmunes y la producción de anticuerpos humorales como las inmunoglobulinas.
Conclusiones
Para mantener la integridad intestinal, el sistema inmune activo y el crecimiento productivo esperado (con los parámetros zootécnicos dentro de la normalidad) se necesita una nutrición excelente, con la precisión de programas de alimentación y nutrición bien definidos en cuanto a frecuencia y cantidad de alimento ofrecido. El otro gran nutriente es el agua en cantidad y calidad óptimas, así como y un ambiente rico de Oxígeno (21%). Se debe tratar el dolor en las aves con antiinflamatorios, antipiréticos y analgésicos no esteroides como el meloxicam y el carprofeno, este último cuando hay compromiso óseo. El dolor en las aves es mediado por vías neuronales, neurotransmisores y receptores K y U.
En la práctica se puede usar aspirina como antiinflamatorio, antipirético y analgésico a dosis de 3.5 a 7 mg cada 12 horas en el agua de bebida. Piroxicam a 0.5 a 1 mg/Kg. de peso vivo cada 12 horas en el agua de bebida. Carprofeno a 1 mg/Kg de peso vivo cuando hay solo dolor o administrarse a 1-2 mg/Kg cuando observamos las aves especialmente con artritis (muchas cojeras). Por último, está la opción de Ácido Acetilsalicílico administrado a 25-50 mg/Kg cada 12 horas como antiinflamatorio, antipirético y analgésico en aves por 3 o 4 días en el agua de bebida.
Referencias
- Cheema, M. A., Qureshi, M. A., & Havenstein, G. B. (2003). A comparison of the immune response of a 2001 commercial broiler with a 1957 randombred broiler strain when fed representative 1957 and 2001 broiler diets. Poultry science, 82(10), 1519-1529.
- Wideman Jr, R. F. (2016). Bacterial chondronecrosis with osteomyelitis and lameness in broilers: a review. Poultry science, 95(2), 325-344.

