¿Cuáles son o pueden ser los objetivos de los productores de huevos?
TECNIPLUMAZOS

Para comprender y aspirar a tener una explotación exitosa en la avicultura de huevos es necesario conocer las características de una gallina y cuáles son sus necesidades de salud, bienestar y producción. De esta manera, se deben observar tanto en el día como en la noche, sus hábitos y comportamiento, anotando aspectos como: cuántas veces come y bebe según la temperatura ambiente del día y evaluando sus actividades fisiológicas. También se deben conocer los galpones y  todas las instalaciones para poder responder óptimamente frente a cualquier irregularidad; además, se recomienda establecer una serie de rutinas de monitoreo bien definidas que facilitarán en el futuro la identificación de un lote saludable a simple vista.

Por otro lado, es crucial identificar rápidamente anormalidades en el comportamiento o salud que se presentan en las granjas avícolas, estar abiertos a nuevas ideas, ser críticos y no temerle a los cambios.

La producción de huevos para consumo está en constante avance o cambio desde el punto de vista físico (peso de las gallinas, consumo de alimento, peso y número de huevos, intensidad de la coloración de la yema, uniformidad en el color de la cáscara). Además de las regulaciones medioambientales de los diferentes países, el productor debe tener conocimientos para escoger entre la explotación de las gallinas en jaula enriquecidas, un sistema de aviario, o una producción de gallina feliz o en semilibertad. La elección es del avicultor y dependerá de la normativa o de las preferencias personales, del retorno económico y del ambiente disponible en la región.

Por tanto, cuanto más tiempo pasemos en los galpones, más señales sutiles seremos capaces de percibir antes de que aparezcan las consecuencias de alguna incomodidad o alteración de la cantidad o calidad del agua, concentración de amoniaco, o problemas de presentación o toxicidad del alimento. Es decir, mirar, pensar y actuar. La productividad está estrechamente relacionada con el alojamiento, el cuidado y la sanidad.

La avicultura en los diferentes subsectores y sistemas productivos puede compararse con disciplinas atléticas, pues las gallinas, al igual que los atletas, también presentan diferentes formas y tamaños dependiendo de su categoría.

Hace 30 o 40 años, las gallinas ponedoras podían clasificarse como ligeras y semipesadas. Las primeras generalmente son de plumaje blanco, al igual que la cáscara del huevo; así mismo, producen mayor cantidad de huevos, pero menor consumo de alimento; son nerviosas, activas y con mayor tendencia a volar. En contraste, las gallinas semipesadas son de plumaje marrón y ponen huevos del mismo color. Ambos tipos de gallinas se pueden alojar en jaula o piso.

Aunque todavía existen diferencias entre gallinas blancas y rubias, especialmente en aspectos de comportamiento y productividad, tienen en común que se parecen en términos de peso. Recientemente, han aparecido las gallinas semipesadas plateadas, las cuales presentan plumas blancas intercaladas con algún marrón ocasional; ponen huevos marrones y tienen el peso y la naturaleza de gallinas rubias. Estas generalmente tienen un 10 % más de peso y, por lo tanto, el consumo de alimento es un 10 % mayor.

En conclusión, hay que observar las gallinas como fuente de información; antes de entrar a las naves y dentro de ellas se debe escuchar si las gallinas emiten ruidos diferentes a los normales, tales como sonidos metálicos (posible presencia de aspergilosis), ruidos chillones respiratorios, crepitantes, estertores, sibilancias y estridores; si hay olores que indiquen algún problema con la ventilación; si están activas y reaccionan a nuestra presencia de manera distinta o habitual; usar nuestros sentidos para valorar el calor o frío de la nave. Por estos motivos, debemos practicar constantemente para apreciar y clasificar diariamente estos aspectos físicos del entorno aviar como normales o no. Solo podemos reconocer las irregularidades si sabemos lo que es normal.

Referencias

  • Bestman, M., Ruis , M., Heijmans, J., y Middelkoop, K. (2015). Señales de la Ponedora (Guía Práctica para el manejo de la ponedora). Roodbont Publishers BV. 4-30.

Dr. Edgar Santos Bocanegra

MVZ U.del Tolima. Docente y empresario avícola.
e.santos50@hotmail.com

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